Vuelve la oscuridad, la pesadez, el dolor bien fuerte en el alma, el mismo que enferma al cuerpo… vuelven las cosas malas, la incertidumbre, el desequilibrio, la ira. Vuelven pero esta vez con una razón.
Cuando vivís ciertas experiencias de cerca, aún cuando no te tocan a vos o a tu entorno, pero lo podes presenciar, de hecho lo ves todos los días, el dolor de una familia que se desmorona y lo mínimo que espera de vos es algo de contención… todo esto se hace tremendo.
Les hablo de mi trabajo, que de tan jodido a veces pasa a ser agobiante, no es un trabajo nomas… es mi cabeza que no sale de él, así como él no sale de mi cabeza. Me acuerdo que no hace mucho les contaba lo que significaba para mi participar en un nacimiento y trabajar con niños… pero esto es todo lo opuesto, nadie está preparado para dejar ir a un niño, ni para verlo llevar enfermedades tan hijas de puta. En realidad, hay gente que sí, hay gente para todo, dicen. Pero yo no lo puedo manejar… se acabó la paz, se acabó la frágil estabilidad, y empezó de nuevo esto…
Ojalá fuera un poco más fuerte, supongo que no he aprendido tanto, incluso llorar me cuesta, aunque no tengo ganas de nada más que llorar… estoy como sostenida en alta densidad…
Y las viejas compañeras te dicen con un abrazo: “no te encariñes”, eso debe ser otra de las cosas que aprendes con los años porque no encariñarte con una niña de dos años no es posible.
No es posible esta situación de mierda.
Esta es la razón de mi bloqueo… no he podido escribir sobre nada aunque he intentado… no lo consigo…

