viernes, 28 de enero de 2011
Siempre quise...
sábado, 15 de enero de 2011
Once and again...
Eso de recuperar esa amistad que “aguanta camiones”, solo lo pude decir en ese momento, te aseguro que hoy no podría. Y no es por rencor, por mala onda, por jodida, es porque tengo una espina clavada, y que cada vez que pienso en todo esto empieza a moverse y se siente aun más fuerte.
miércoles, 29 de diciembre de 2010
:(
Es decir, ya hablamos de no aferrarse al dolor, pero tampoco se trata de no sentirlo en absoluto. El dolor también te hace sentir vivo, te muestra que es lo que no te conviene o lo que te está haciendo falta, algo o alguien.
“Ni siquiera el propio dolor es tan pesado como el dolor sentido con alguien, por alguien, para alguien, multiplicado por la imaginación, prolongado por mil ecos”
Nunca una frase fue tan acertada para este preciso momento… y todos los momentos.
Hace un tiempo una amiga planteaba el tema de cuando alguien se acobarda frente al amor, cuando uno de los dos involucrados sale corriendo al ver que la mano viene con todo… pero que tiene sentimientos fuertes y sinceros hacia la otra persona. Es cobardía y existe… “Amar significa quedarse cuando todas las células gritan "echa a correr"
¿Pero qué pasa si en verdad no es cobardía sino que simplemente no hay razón para quedarse?
jueves, 2 de diciembre de 2010
aqui... Jeff Buckley
Murió con tan solo 30 años en 1997, mientras nadaba a orillas de un río en memphis,a punto de grabar su segundo album. Escuchaba whole lotta love, de Led zeppelin (su principal influencia musical), junto con un amigo, cuando se levantó y fue entrando al agua vestido, no volvió a salir. No lo encontraron hasta cinco días después.
Luego de su muerte se publicaron algunos temas que ya habían sido grabados bajo el nombre de "Sketches for My Sweetheart the Drunk", y otros tantos de grabaciones en vivo. Fue reconocido por figuras como Robert Plant, Jimmy Page, Bob Dylan, entre otros...
Y aqui este pequeño tributo, que más que tributo lo hago por compartir esta música increible con ustedes... tal vez por ahi del otro lado hay otra persona a la cual le provoca las mismas sensaciones que a mi...
sábado, 20 de noviembre de 2010
The Only Exception...
I saw my daddy cry
And cursed at the wind
He broke his own heart
And i watched
As he tried to reassemble it
And my momma swore that
She would never let herself forget
And that was the day i promised
Id never sing of love
If it does not exist
But darlin,
You, are, the only exception
You, are, the only exception
You, are, the only exception
You, are, the only exception
Maybe i know, somewhere
Deep in my soul
That love never lasts
And we've got to find other ways
To make it alone
Or keep a straight face
And i've always lived like this
Keeping a comfortable, distance
And up until now
I had sworn to myself that i was content
With loneliness
Cos none of it was ever worth the risk, but
You, are, the only exception
You, are, the only exception
You, are, the only exception
You, are, the only exception
Ive got a tight grip on reality
But i cant
Let go of what's in front of me here
I know your leaving
In the morning, when you wake up
Leave me with some proof its not a dream
Ohh---
You, are, the only exception
You, are, the only exception
You, are, the only exception
You, are, the only exception
You, are, the only exception
You, are, the only exception
You, are, the only exception
You, are, the only exception
And im on my way to believing it.
Oh, And Im on my way to believing it.
viernes, 12 de noviembre de 2010
SueÑoS sObrE eL RíO dE La pLaTa...

Al cabo de un tiempo la comunicación entre ellos era diaria y la posibilidad de una visita estaba cada vez más cerca. Ella cada día se permitía soñar más con aquel encuentro, justificándose ante sus amigas con que nadie era como esa persona que había conocido (con virtudes y defectos, claro) y que la “física y química” que habían generado juntos no era para dejarla en el olvido, por lo que si existía alguna posibilidad de volverse a ver al menor una vez más, no la dejaría pasar. A decir verdad (y que esto quede entre nosotros….) El atractivo ESTA en la lejanía, es lo romántico del asunto.
lunes, 8 de noviembre de 2010
Goodbye Kiss...
miércoles, 27 de octubre de 2010
Bienvenido bebé...

Hay algo que amo de mi trabajo, y es la oportunidad de presenciar la llegada al mundo de un bebé, de compartir con alguien que no conozco el mejor día de su vida. De sentir y ser parte de tanta felicidad.
A veces creo que no nos damos cuenta el peso que tiene, por eso decidí escribirlo y así también reflexionar un poco sobre lo que significa para mi.
Una vez un papá me dijo en el momento en que sostenía a su bebé por primera vez: “tu trabajo es el mejor trabajo del mundo!”. Y es verdad, al menos esa parte J.
Lo primero es el llanto que todos esperamos expectantes, y una vez que lo escuchamos sonreímos, tratando de hacerle entender a esa personita que es mejor estar afuera, que mamá y papá lo esperan con todo el amor posible de imaginar. Pero el bebé sigue llorando, así que le damos calor, lo secamos y les damos la mano para que se prendan de nuestros dedos y no se sientan tan solos. Algunos suelen prenderse con tanta fuerza, dando manotazos, sin entender por qué de repente hay tanto lugar para moverse.
Hay un momento especial, después que ya están vestidos y abrigaditos, en que dejan de llorar y comienzan a mirar todo a su alrededor, en silencio, es un momento hermoso. Se los ve como si estuvieran tratando de descifrar a donde llegaron, y es que es lo que hacen…
Entonces el papá o la mamá lo sostienen, lo abrazan, le dan la bienvenida con palabras suaves, y siempre, siempre, dejan de llorar. Hay lágrimas, sonrisas, miradas, nervios, pero sobre todo felicidad, y la sensación de que un mundo entero comienza a partir de este momento.
Que más que agradecer el poder ser parte de todo esto!!
Este post se lo regalo a mi amiga Gaia que está esperando un pequeño varoncito… Mis mejores deseos para ti y tu bebé!!
sábado, 18 de septiembre de 2010
La Mujer Esqueleto
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Había hecho algo que su padre no aprobaba, aunque ya nadie recordaba lo que era. Pero su padre la había arrancado al acantilado y la había arrojado al mar. Allí los peces se comieron su carne y le arrancaron los ojos. Mientras yacía bajo la superficie del mar, su esqueleto daba vueltas y más vueltas en medio de las corrientes.
Un día vino un pescador a pescar, bueno, en realidad, antes venían muchos pescadores a esa bahía. Pero aquel pescador se había alejado mucho del lugar donde vivía y no sabía que los pescadores de la zona procuraban no acercarse por allí, pues decían que en la cala había fantasmas.
El anzuelo del pescador se hundió en el agua y quedó prendido nada menos que en los huesos de la caja torácica de
El cazador, que se había vuelto de espaldas para recoger la red, no vio como su calva cabeza surgía de entre las olas., no vio las minúsculas criaturas de coral brillando en las órbitas de su cráneo ni los crustáceos adheridos a sus viejos dientes de marfil. Cuando el pescador se volvió de nuevo con la red, todo el cuerpo de la mujer había aflorado a la superficie y estaba colgando del extremo del kayak, prendido por uno de sus largos dientes frontales.
“¡Ay!”, gritó el hombre mientras el corazón le caía hasta las rodillas, sus ojos se hundían aterrorizados en la parte posterior de la cabeza y las orejas se le encendían de rojo. “¡Ay!”, volvió a gritar, golpeándola con el remo para desengancharla de la proa y remando como un desesperado rumbo a la orilla. Como no se daba cuenta de que la mujer estaba enredada en el sedal, se pegó un susto tremendo al verla de nuevo, pues parecía que ésta se hubiera puesto de puntillas sobre el agua y lo estuviera persiguiendo. Por mucho que zigzagueara con el kayak, ella no se apartaba de su espalda, su aliento se propagaba sobre la superficie del agua en nubes de vapor y sus brazos se agitaban como si quisieran agarrarlo y hundirlo en las profundidades.
“¡Aaaayy!”, gritó el hombre con voz quejumbrosa mientras se acercaba a la orilla. Saltó del kayak con la caña de pescar y echó a acorrer, pero el cadáver de
La mujer lo seguía por todas partes e incluso había agarrado un poco de pescado helado mientras él la arrastraba en pos de sí y ahora estaba empezando a comérselo, pues llevaba muchísimo tiempo sin llevarse nada a la boca. Al final, el hombre llegó a su casa de hielo, se introdujo en el túnel y avanzó a gatas hacia el interior. Sollozando y jadeando permaneció tendido en la oscuridad mientras el corazón le latía en el pecho como un gigantesco tambor. Por fin estaba a salvo, si, a salvo gracias a los dioses, gracias al Cuervo, si, ya la misericordiosa Sedna, estaba… a salvo… por fin.
Pero, cuando encendió su lámpara de aceoite de ballena, la vio allí acurrucada en un rincón sobre el suelo de nieve de su casa, con un talón sobre el hombro, una rodilla en el interior de la caja torácica y un pie sobr el codo. Más tarde el hombre no pudo explicar lo que ocurrió, quiza la luz de la lámpara suavizó las facciones de la mujer o, a lo mejor, fue porque él era un hombre solitario. El caso es que se sintió invadido por una cierta compasión y lentamente alargó sus mugrientas manos y, hablando con dulzura como hubiera podido hablarle una madre a su hijo, empezó a desengancharla del sedal en el que estaba enredada.
“Bueno, bueno.” Primero le desenredó los dedos de los pies y después los tobillos. Siguió trabajando hasta bien entrada la noche hasta que, al final, cubrió a
Buscó su pedernal en el dobladillo de sus pantalones de cuero y utilizó unos cuanto cabellos suyos para encender un poco más de fuego. Debés en cuando la miraba mientras untaba con aceite la valiosa madera de su caña de pescar y enrollaba el sedal de tripa. Y ella, vuelta en las pieles, no se atrevía a decir ni una sola palabra, pues temía que aquel cazador la sacara de allí, la arrojara a las rocas de abajo y le rompiera todos los huesos en pedazos.
El hombre sintió que le entraba sueño, se deslizó bajo las pieles de dormir y enseguida empezó a soñar. A veces cuando los seres humanos duermen, se les escapa una lágrima de los ojos. No sabemos que clase de sueño lo provoca, pero sabemos que tiene que ser un sueño triste o nostálgico. Y eso fue lo que le ocurrió al hombre.
Después, mientras permanecía tendida al lado del hombre, introdujo la mano en el interior del hombre dormido y le sacó el corazón, el que palpitaba tan fuerte como un tambor. Se incorporó y empezó a golpearlo por ambos lados: ¡Pom, pom!.... ¡Pom, pom!
Mientras lo golpeaba, se puso a cantar “¡Carne, carne, carne! ¡Carne, carne, carne!” y, cuanto más cantaba, tanto más se le llenaba el cuerpo de carne. Pidió cantando que le saliera el cabello y unos buenos ojos y unas rollizas manos. Pidió cantando la hendidura de la entrepierna, y unos pechos lo bastante largos para envolver y dar calor y todas las cosas que necesita una mujer.
Y, cuando terminó, pidió cantando que desapareciera la ropa del hombre dormido y se deslizó a su lado en la cama, piel contra piel. Devolvió el gran tambor, el corazón, a su cuerpo y así fue como ambos se despertaron, abrazados el uno al otro, enredados el uno en el otro después de pasar la noche juntos, pero ahora de otra manera, de una manera buena y perdurable.
La gente que no recuerda la razón de su mala suerte dice que la mujer y el pescador se fueron y, a partir de entonces, las criaturas que ella había conocido durante su vida bajo el agua, se encargaron de proporcionarles siempre el alimento. La gente dice que es verdad y que eso es todo lo que se sabe.
"Mujeres que corren con los lobos"
Clarissa Pinkola Estés
lunes, 16 de agosto de 2010
Esperando ese dia...
